Yo no canto cumbia (parte 2)

Recomendación: Acompaña tu lectura con “Mentirosa” de Los Mirlos (Canción al final del texto).

En casa, yo ya tenía todo planeado. En la noche, ya en la cama, me había repetido mentalmente, una y otra vez, exactamente lo que iba a decir. Después de de dar mi discurso tenía pensado comenzar a aplaudir, ponerle ritmo y sazón al asunto, y empezar a cantar. En mi imaginación todo salía perfecto, y al final, a pesar de no haber pedido nada, la gente me daba voluntariamente dinero. ¿Qué más podría pedir?

Lamentablemente, esa era una idea, lejana a la realidad  y muy positiva.

Ya estábamos dentro, sentadas en camino a aquel parque. De pronto, la panamericana se introdujo en nuestra vista, y me visualicé. ¡Era el momento perfecto!, ya había puesto un pie firme para pararme, cuando de pronto, un hombre se me adelantó. ¡Salió de la nada!, lo juro.

Apenas el vendedor termino su discurso, me levanté del asiento y le pasé mi mochila a Mayra. Mire de frente, y me dije decidida: puedes hacerlo. Me planté en medio del vehículo, a la vista de todos, los observe unos segundos y me dispuse a pronunciar algunos sonidos.

Las palabras no fluían tan fácilmente como en mi cuarto unas horas antes mientras practicaba, me temblaba la voz y sentía mucho más el movimiento del viaje. La cámara ya estaba prendida y yo ya había hablado, no había marcha atrás. Muchos rostros me seguían con la mirada, más algunos ignoraban mi presencia. Me sentí humana, fuera de mi piel, en la vida de otro. Yo, una chica engreída que va por el mundo cantando y hablando sin parar, estaba parada frente a personas desconocidas que me estaban negando su atención. Una buena lección de vida, sin duda.

Pronuncié un pequeño discurso, más o menos lo que practiqué, pero más tirando para menos. A pesar de eso, creo que no salió tan mal, del 1 al 10, un 5. De pronto, las ideas se terminaron y, por lo tanto, no había nada más que decir. Eso me llevo a la otra parte de mi misión en ese micro: cantar. No quise decir el nombre de la canción, en mi mente tenía la idea de sorprender al público, no sé si lo habré logrado. Así que, nada más me quedó y solté la voz.

Mientras cantaba el antiguo éxito de “los destellos” sentí muchos nervios. Ahora que lo pienso bien, tal vez cantar este nuevo género por primera vez en un micro no fue la mejor idea. Me dificultó un poco vocalmente, más que todo por la tensión y la incertidumbre. Tenía miedo de que me salga un gallo, cocoroco, o peor, de caerme u olvidarme la letra.

Al terminar de cantar las personas aplaudieron, fue algo satisfactorio, que tal vez esperaba pero no conscientemente. Después de eso dije algunas palabras más y me limité a volver a mi lugar. Me dije mentalmente: No fue tan difícil.

Continuará…

 

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