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Reflexión #4: ¿Quieres cambiar el mundo? Empieza por preocuparte

El mundo y la naturaleza seguramente te pedirán que seas una mejor persona y seguramente también te pondrán a prueba para saber qué puedes hacer y hasta dónde puedes llegar. Asegúrate de hacer algo por el lugar en el que vives y de ayudar de la forma que puedas. Ser generoso no está relacionado con valores monetarios sino con el tiempo, el amor y el corazón que le pongas a las cosas. Para entender a fondo lo que está pasando exactamente en el mundo, tenemos que vernos reflejados en él y cuidarlo como si estuviéramos cuidando de nosotros mismos.

Si quieres ayudar a sanar el planeta, empieza diciéndole no a una bolsa de plástico. Recicla, usa las cosas nuevamente. Proponte recolectar las basura que veas mientras caminas en la calle  y sobre todo, no temas ser parte de las soluciones.

Estoy convencida de que tenemos que conocer y discutir los problemas ambientales que existen primero en nuestro país porque no podemos resolver lo que ignoramos. Entre más sepamos, más conexión encontraremos entre ellos porque todos estamos conectados. Aunque no seamos parte de ninguna organización, podemos cuidar y proteger los recursos naturales. Creo que pasamos muchísimo tiempo pensando que no tenemos el poder de cambiar el mundo que se nos olvida que el poder de cambiarle la vida a alguien o de poner nuestro granito de arena para cuidar el planeta, está en nuestras manos. Crear un cambio no es un tema que deba resolver un grupo selecto de personas, es algo que nos pertenece a todos.

Comienza haciendo lo que puedes con lo que tienes desde donde estés y a tu manera. Lo único que necesitas es tener el valor de actuar porque te preocupa y te importa. Si queremos crear un impacto real y profundo, hay que ser tan buenos con el mundo como nos sea posible, ese es el primer paso.

Tip #3: El verdadero significado de la belleza

Como la mayoría de nosotras cuando estamos creciendo, comenzamos a ver cambios en nosotros mismos, yo al igual que tú, mientras crecía, pensaba que todos teníamos que vernos como las modelos de las revistas o de las pasarelas de la televisión, sin entender que los cuerpos que no lucen así, son igual de hermosos y perfectos. El cuerpo perfecto es el que tú tienes, el que cuidas, el que amas y el que es solamente tuyo.

Una vez que entendí que todos los cuerpos son diferentes y que no por eso mi cuerpo era menos hermoso.  Aprendí a comer bien y a adoptar hábitos saludables. Aprendí que los cuidados básicos de nuestro cuerpo no deben de darnos igual o sentir indiferencia ante ellos: dormir ocho horas al día, beber al menos 2 litros de agua, hacer 30 minutos de ejercicio diariamente. Son pequeñas acciones que pueden cambiar por completo tu cuerpo y que además, se verán reflejados no solo en tu físico, sino también en tu estabilidad emocional y en tu estado de ánimo.

Date mucho amor, dale amor a tu cuerpo, a tu piel, a tus órganos. Si no lo haces tú, ¿quién lo hará por ti? No necesitas la opinión de los demás para ser feliz. El problema con buscar la validación de otra persona es que claramente nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos es débil.

Cuando aprendes a amarte y a aceptarte tal cual eres, te das cuenta que la gente negativa a tu alrededor y la gente que solo critica a los demás, son así porque desafortunadamente no saben amarse a sí mismos.

Es importante entender que mientras sigas buscando la aprobación de alguien y mientras te siga importando la opinión de los demás, esas personas siguen teniendo poder sobre ti. Por eso,  te quiero ayudar a liberarte y a encontrar tu belleza interior con estos 5 sencillos consejos que al convertirlos en hábitos, verás como cambian tu vida:

Piensa positivo

Seguro tú también tienes una amiga que se queja de todo y hasta lo que no come le hace daño. Piensa positivo y de esta manera atraerás cosas positivas. Como dice el dicho: “si no tienes algo bueno que decir (pensar), mejor no digas nada”.

No te tomes todo personal

Para empezar, vivir bajo lo que dicen y piensan lo demás es sentencia para vivir frustrado y enojado. Casi todos los días encontramos obstáculos, pero depende de nosotros respirar y buscar la manera de resolverlos. Deja a un lado la preocupación, frustración y ansiedad.

Tómate un respiro

Hoy en día, vivimos con la agenda mega ocupada, cumpliendo con nuestras responsabilidades en el trabajo, en la casa, con la novia o el novio. ¡Date un respiro! Se vale reservar un día solamente para ti y para consentirte.

Cuídate a ti mismo

Lo has escuchado muchas veces: “tu cuerpo es tu templo”; por lo que es lo único que tendrás hasta el día que ya no estés en este mundo, así que cuídalo. Sé consciente de lo que comes, de lo que haces con tu cuerpo, de cómo lo ayudas a mejorar. En resumen: ¡Ámate!

Sigue tus sueños

Este es un punto a veces difícil porque podemos encontrar muchos obstáculos externos e internos. Nuestro peor enemigo es nuestro propio miedo. Finalmente, libérate, haz un plan para conquistar tus sueños y no lo dejes hasta que lo hayas logrado.