Reflexión #5: No hay nada como la familia

Una vez escuche esta frase en una conocidísima película de Disney: “Ohana significa familia, y la familia nunca te abandona ni te olvida”. Aquella película se encuentra en mi lista top de las mejores que he visto en mi chiquititud, sobre todo por el mensaje alrededor de esa frase.  A veces pienso, ¿que sería de mi sin mi familia, sobre todo sin mis papás?.  Y siempre llego a la misma respuesta, no sería yo misma.

Tengo que admitir que sigo siendo hija de papi y mami, y con esto no quiero decir que soy engreída y que dependo de ellos para todo pues claramente soy lo suficientemente grande (de edad) como para no basar todas mis decisiones y acciones según lo que piensen o consideren mejor para mí. A lo que realmente me refiero es que mis padres son mi motor de vida (suena cliché, lo sé); sin embargo, es verdad. Gracias a ellos soy quien soy. Siempre me preguntan a quien me parezco más, yo creo que soy una mezcla de ambos tanto en lo físico y en mi forma de ser, no me arrepiento más bien me siento orgullosa.

A veces siento que los decepciono por mis acciones y créanme que es la peor sensación del mundo, sentir que toda la confianza que se intensifica con los años va desapareciendo o disminuyendo como por arte de magia. Vamos, ¿quien no comete errores sin querer queriendo? o ¿actúa sin pensar primero en las consecuencias?. Sin embargo, es parte de la vida equivocarse, la moraleja es aprender de los errores, levantarse y seguir adelante. En situaciones como esta, es donde se pone a prueba el verdadero significado de la confianza y relación de amigos entre padres e hijos pues uno puede cometer miles errores, pero si cuenta con el apoyo de sus padres a pesar de todo, podrá superarlos.

No se que sería de mi sin mis papás, no me imagino una vida sin ellos. Nadie podría, ¿cierto?, es decir, gracias a ellos estamos en la tierra, nos enseñaron a gatear, a caminar, a decir nuestras primeras palabras, nos vieron crecer, enamorarnos, llorar, decepcionarnos y cumplir nuestras metas.  No existe familia perfecta, siempre habrán diferencias pero yo no cambiaría a la mía por nada, podremos discutir y dejar de hablarnos por días, pero siempre seremos familia.

 

Reflexión #4: ¿Quieres cambiar el mundo? Empieza por preocuparte

El mundo y la naturaleza seguramente te pedirán que seas una mejor persona y seguramente también te pondrán a prueba para saber qué puedes hacer y hasta dónde puedes llegar. Asegúrate de hacer algo por el lugar en el que vives y de ayudar de la forma que puedas. Ser generoso no está relacionado con valores monetarios sino con el tiempo, el amor y el corazón que le pongas a las cosas. Para entender a fondo lo que está pasando exactamente en el mundo, tenemos que vernos reflejados en él y cuidarlo como si estuviéramos cuidando de nosotros mismos.

Si quieres ayudar a sanar el planeta, empieza diciéndole no a una bolsa de plástico. Recicla, usa las cosas nuevamente. Proponte recolectar las basura que veas mientras caminas en la calle  y sobre todo, no temas ser parte de las soluciones.

Estoy convencida de que tenemos que conocer y discutir los problemas ambientales que existen primero en nuestro país porque no podemos resolver lo que ignoramos. Entre más sepamos, más conexión encontraremos entre ellos porque todos estamos conectados. Aunque no seamos parte de ninguna organización, podemos cuidar y proteger los recursos naturales. Creo que pasamos muchísimo tiempo pensando que no tenemos el poder de cambiar el mundo que se nos olvida que el poder de cambiarle la vida a alguien o de poner nuestro granito de arena para cuidar el planeta, está en nuestras manos. Crear un cambio no es un tema que deba resolver un grupo selecto de personas, es algo que nos pertenece a todos.

Comienza haciendo lo que puedes con lo que tienes desde donde estés y a tu manera. Lo único que necesitas es tener el valor de actuar porque te preocupa y te importa. Si queremos crear un impacto real y profundo, hay que ser tan buenos con el mundo como nos sea posible, ese es el primer paso.

Tip #3: El verdadero significado de la belleza

Como la mayoría de nosotras cuando estamos creciendo, comenzamos a ver cambios en nosotros mismos, yo al igual que tú, mientras crecía, pensaba que todos teníamos que vernos como las modelos de las revistas o de las pasarelas de la televisión, sin entender que los cuerpos que no lucen así, son igual de hermosos y perfectos. El cuerpo perfecto es el que tú tienes, el que cuidas, el que amas y el que es solamente tuyo.

Una vez que entendí que todos los cuerpos son diferentes y que no por eso mi cuerpo era menos hermoso.  Aprendí a comer bien y a adoptar hábitos saludables. Aprendí que los cuidados básicos de nuestro cuerpo no deben de darnos igual o sentir indiferencia ante ellos: dormir ocho horas al día, beber al menos 2 litros de agua, hacer 30 minutos de ejercicio diariamente. Son pequeñas acciones que pueden cambiar por completo tu cuerpo y que además, se verán reflejados no solo en tu físico, sino también en tu estabilidad emocional y en tu estado de ánimo.

Date mucho amor, dale amor a tu cuerpo, a tu piel, a tus órganos. Si no lo haces tú, ¿quién lo hará por ti? No necesitas la opinión de los demás para ser feliz. El problema con buscar la validación de otra persona es que claramente nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos es débil.

Cuando aprendes a amarte y a aceptarte tal cual eres, te das cuenta que la gente negativa a tu alrededor y la gente que solo critica a los demás, son así porque desafortunadamente no saben amarse a sí mismos.

Es importante entender que mientras sigas buscando la aprobación de alguien y mientras te siga importando la opinión de los demás, esas personas siguen teniendo poder sobre ti. Por eso,  te quiero ayudar a liberarte y a encontrar tu belleza interior con estos 5 sencillos consejos que al convertirlos en hábitos, verás como cambian tu vida:

Piensa positivo

Seguro tú también tienes una amiga que se queja de todo y hasta lo que no come le hace daño. Piensa positivo y de esta manera atraerás cosas positivas. Como dice el dicho: “si no tienes algo bueno que decir (pensar), mejor no digas nada”.

No te tomes todo personal

Para empezar, vivir bajo lo que dicen y piensan lo demás es sentencia para vivir frustrado y enojado. Casi todos los días encontramos obstáculos, pero depende de nosotros respirar y buscar la manera de resolverlos. Deja a un lado la preocupación, frustración y ansiedad.

Tómate un respiro

Hoy en día, vivimos con la agenda mega ocupada, cumpliendo con nuestras responsabilidades en el trabajo, en la casa, con la novia o el novio. ¡Date un respiro! Se vale reservar un día solamente para ti y para consentirte.

Cuídate a ti mismo

Lo has escuchado muchas veces: “tu cuerpo es tu templo”; por lo que es lo único que tendrás hasta el día que ya no estés en este mundo, así que cuídalo. Sé consciente de lo que comes, de lo que haces con tu cuerpo, de cómo lo ayudas a mejorar. En resumen: ¡Ámate!

Sigue tus sueños

Este es un punto a veces difícil porque podemos encontrar muchos obstáculos externos e internos. Nuestro peor enemigo es nuestro propio miedo. Finalmente, libérate, haz un plan para conquistar tus sueños y no lo dejes hasta que lo hayas logrado.

Reflexión #3: Mi carrera no es fácil y la tuya tampoco

Si pudiera contar cuantas veces me han dicho que “mi carrera es fácil”, nunca acabaría… Desde que uno está en el colegio, siente esa presión social de decidir qué hacer por la vida. Una minoría la tiene bien clara, son los afortunados; sin embargo, la gran parte recién decide en la misma universidad cual es su camino, y es algo normal ya que saber que hacer por prácticamente el resto de tu vida a los 16 o 17 años es una locura.

Yo desde siempre sentí una inclinación muy fuerte hacia la carrera de Comunicaciones, no se, simplemente pensaba que era lo mio debido a mi forma de ser, mis gustos y aptitudes. El problema fue que nunca me sentí segura al 100% hacia la carrera. ¿Por qué?, la respuesta es simple: mis compañeros e incluso amigos y familiares me decían que no valía la pena y que yo podía dar más.

Era frecuente escuchar comentarios sin sentido como por ejemplo “Comunica es una carrera fácil” , “puros electivos”, “es sólo para vagos” o “ahí van a hueviar”, entre otras frases peculiares que inventan.  Estos comentarios pesimistas no hacían más que decepcionarme, tanto así que me la creí y opte por hacerle caso al resto en vez de seguir lo que yo realmente quería. Es así como acabe en Ingeniería Industrial sufriendo con las matemáticas, luego en Administración y finalmente encontré mi lugar en Comunicaciones y no me arrepiento.

Ahora, sigo lidiando con comentarios similares pero ya se ha hecho costumbre, además no vale la pena amargarse por aquello. Siempre habrá aquellos ingenieros o administradores que se sentirán superiores al resto por estudiar carreras de números. A los de letras siempre nos excluyen, nos juzgan y nos hacen sentir mal. Pero así es, son prejuicios instalados en la sociedad que lamentablemente no cambian.

La verdad es que ninguna carrera es fácil. Cada una tiene su dificultad. Los de letras memorizamos hasta ya no poder y leemos hasta el amanecer. Los de números se meten a la cabeza mil fórmulas y les gusta hacer ejercicios. De hecho hay cosas que demandan menos esfuerzo que otras pero repito, ninguna carrera es fácil.

Solo ama tu carrera y se feliz con lo que haces, sin importar el qué dirán. Nunca dejes que alguien te diga que no puedes hacer algo, ni te dejes influenciar por los ignorantes. En Comunicaciones madrugamos estudiando teoría, grabamos y editamos horas, entrevistamos gente, creamos páginas webs y revistas, tomamos fotos, vamos a empresas y hacemos muchas cosas más que demandan tiempo y esfuerzo, no es nada fácil.